Consejos de nuestra clínica de alergología en Barcelona: alergias alimentarias y escuela

Consejos de nuestra clínica de alergología en Barcelona: alergias alimentarias y escuela

La vuelta al cole trae consigo nuevas rutinas, horarios, compañeros y, en muchos casos, un cambio importante en la alimentación de los más pequeños. Desde nuestra clínica de alergología en Barcelona observamos cada septiembre cómo aumentan las consultas de familias que han notado reacciones extrañas en sus hijos después de comer en el colegio y que no saben si se trata de algo puntual o de una posible alergia alimentaria. En este artículo, el equipo de PB Alergias comparte algunas pautas para identificar las señales de alerta, actuar con prudencia y saber cuándo es el momento de acudir al especialista.

Por qué el inicio del curso escolar es un momento clave

Durante el verano, la mayoría de los niños comen en casa y con un menú que la familia conoce bien. Con el comienzo de las clases, muchos pasan a comer en el comedor escolar, prueban platos nuevos, comparten meriendas con sus compañeros o participan en celebraciones de cumpleaños en el aula. Esta mayor exposición a alimentos diferentes hace que, en ocasiones, una alergia que había pasado desapercibida se manifieste por primera vez lejos de casa.

A esto se suma que los niños no siempre saben describir lo que sienten. Un picor en la boca puede expresarse como «la comida pica» o un malestar abdominal puede confundirse con nervios por el nuevo curso. Por eso es tan importante que los padres presten atención a los pequeños cambios y a lo que cuentan sus hijos al volver del colegio.

Señales que pueden indicar una alergia alimentaria

Las reacciones alérgicas a los alimentos suelen aparecer poco tiempo después de haberlos ingerido, normalmente en cuestión de minutos o dentro de las primeras horas. Entre los síntomas más habituales se encuentran el picor o la inflamación de labios, boca o garganta, la aparición de ronchas o enrojecimiento en la piel, los vómitos, el dolor abdominal o la diarrea, y también síntomas respiratorios como estornudos, tos o sensación de congestión.

En la infancia, algunos de los alimentos que con más frecuencia se relacionan con reacciones alérgicas son la leche, el huevo, el pescado, los frutos secos y determinadas frutas. En nuestra consulta de alergología pediátrica atendemos a menudo a niños con este tipo de sensibilizaciones, y sabemos que cada caso es distinto: no todos reaccionan igual ni con la misma intensidad.

Conviene tener presente que existen situaciones que requieren atención médica inmediata. Si un niño presenta dificultad para respirar, hinchazón importante de la cara o la lengua, mareo o decaimiento repentino tras comer, hay que llamar al 112 sin esperar a que los síntomas mejoren por sí solos.

Alergia o intolerancia: una diferencia importante

Muchas familias utilizan ambos términos como si fueran equivalentes, pero no lo son. La intolerancia alimentaria está relacionada con una dificultad para digerir una sustancia y suele provocar molestias digestivas, mientras que la alergia implica una respuesta del sistema inmunitario que puede generar síntomas más variados y, en algunos casos, más graves. Si quieres profundizar en esta cuestión, te recomendamos nuestro artículo sobre las claves de la alergia alimentaria, donde lo explicamos con detalle.

Distinguir correctamente una de otra es fundamental, porque las medidas que hay que tomar en el día a día, también en el entorno escolar, son muy diferentes.

Qué hacer si sospechas que tu hijo tiene una alergia

El primer consejo de nuestro equipo es no retirar alimentos de la dieta por cuenta propia. Eliminar grupos de alimentos sin un diagnóstico puede afectar al aporte nutricional que el niño necesita en plena etapa de crecimiento y, además, no garantiza haber identificado la verdadera causa del problema.

Resulta mucho más útil anotar qué ha comido el niño, a qué hora aparecieron los síntomas, cómo se manifestaron y cuánto tiempo duraron. Si la reacción se produjo en el colegio, puedes pedir al centro o al servicio de comedor el menú de ese día. Toda esta información será de gran ayuda para el especialista en la primera visita, ya que permite orientar el estudio desde el principio.

También es recomendable comentar la sospecha con el tutor y con el personal del comedor, aunque todavía no exista un diagnóstico. De este modo podrán estar más atentos a cualquier reacción y avisar a la familia si detectan algo fuera de lo habitual.

La importancia de un diagnóstico especializado

Solo un alergólogo puede confirmar si existe realmente una alergia alimentaria, a qué alimento concreto y con qué nivel de sensibilidad. En PB Clinical realizamos las pruebas de alergia necesarias para cada caso y diseñamos un plan adaptado a las necesidades del niño y de su familia. Puedes conocer más sobre nuestro enfoque en la página dedicada a la alergia alimentaria.

Un diagnóstico claro aporta tranquilidad. Permite saber qué alimentos deben evitarse y cuáles no, facilita la comunicación con el colegio y evita restricciones innecesarias que pueden condicionar la vida social del niño, algo especialmente relevante en una etapa en la que compartir la comida forma parte de la convivencia con los compañeros.

Además, septiembre es un mes en el que coinciden varios factores que pueden generar confusión. Algunos síntomas respiratorios propios de esta época se atribuyen a un simple catarro cuando en realidad tienen un origen alérgico, tal y como explicamos en nuestro artículo sobre las alergias de final de verano que se confunden con un resfriado. Una valoración especializada ayuda a separar cada problema y tratarlo de forma adecuada.

 

Si has notado que tu hijo presenta reacciones después de comer y sospechas que podría tratarse de una alergia alimentaria, no esperes a que los síntomas se repitan. En PB Alergias, nuestra clínica de alergología en Barcelona, te ayudaremos a identificar el origen del problema y a afrontar el curso escolar con seguridad. Contacta con nosotros y reserva tu cita.