29 Oct Alergólogo Barcelona: ¿por qué mi asma empeora en otoño?
Con la llegada del otoño, muchas personas con asma notan que su respiración cambia: vuelve la tos por las noches, aparece una sensación de pecho cerrado o se necesita recurrir con más frecuencia a la medicación de rescate. Como alergólogo Barcelona de referencia, en PB Alergias atendemos cada año numerosas consultas de pacientes que se preguntan por qué sus síntomas se intensifican precisamente en esta época. La respuesta no suele estar en un único factor, sino en la combinación de varios elementos propios de la estación que, sumados, pueden desestabilizar el control del asma.
El asma y su relación con los cambios de estación
El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias que hace que los bronquios reaccionen de forma exagerada ante determinados estímulos. Cuando esto ocurre, se estrechan y aparecen síntomas como tos, pitidos al respirar, dificultad respiratoria u opresión en el pecho. En muchas personas, esa hiperreactividad tiene un componente alérgico, lo que significa que ciertos elementos del ambiente actúan como desencadenantes.
El otoño es una estación de transición. Las temperaturas bajan, la humedad cambia, pasamos más tiempo en espacios cerrados y vuelven las rutinas laborales y escolares. Todos estos cambios influyen en el entorno que respiramos y pueden explicar por qué el asma que parecía controlada durante el verano empieza a dar señales al llegar septiembre y octubre.
Los ácaros del polvo, protagonistas en el interior de casa
Uno de los desencadenantes más conocidos en esta época son los ácaros del polvo. Se trata de organismos microscópicos que viven en colchones, almohadas, alfombras, cortinas y tejidos, y que se ven favorecidos por los ambientes húmedos. En una ciudad como Barcelona, con una humedad relativa habitualmente elevada, los cambios de estación pueden crear condiciones propicias para su presencia, tal y como explicamos en nuestro artículo sobre los principales alérgenos que afectan a quienes viven en la ciudad.
Además, en otoño tendemos a ventilar menos, a sacar mantas y ropa de abrigo que han estado guardadas durante meses y a pasar más horas dentro de casa. Todo ello aumenta la exposición a estos alérgenos en personas que están sensibilizadas a ellos.
Hongos y humedad ambiental
Las lluvias otoñales y la acumulación de hojas húmedas en parques y jardines pueden favorecer la presencia de esporas de hongos en el ambiente. En el interior de las viviendas, las zonas con poca ventilación o con humedades, como baños, cocinas o paredes frías, también pueden convertirse en un foco de estos alérgenos. En algunas personas con sensibilización a hongos, esta exposición puede contribuir a que los síntomas respiratorios se intensifiquen.
Las infecciones respiratorias de la temporada
Con la vuelta a la oficina, al colegio y a los espacios compartidos, aumenta la circulación de virus respiratorios. Los resfriados y otras infecciones de las vías respiratorias son uno de los factores que con más frecuencia empeoran el asma, ya que inflaman los bronquios y los hacen todavía más sensibles. Por eso, muchas crisis asmáticas comienzan con lo que parece un simple catarro.
Esta coincidencia genera a menudo confusión, porque no siempre es fácil distinguir si los síntomas se deben a una infección, a una alergia o a ambas cosas a la vez. En nuestro artículo sobre las alergias de final de verano que se confunden con un resfriado profundizamos en cómo diferenciarlas.
Los cambios de temperatura y el aire frío
Los contrastes térmicos típicos del otoño, con mañanas frescas y mediodías templados, o el paso de la calle a espacios con calefacción, también pueden actuar como desencadenantes. El aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias y provocar tos o sensación de ahogo en personas con los bronquios especialmente reactivos. No se trata de una alergia en sí misma, pero sí de un estímulo que puede sumarse a los anteriores y dificultar el control de la enfermedad.
Qué puedes hacer para proteger tu respiración este otoño
Mantener una buena ventilación en casa, lavar con regularidad la ropa de cama, airear las prendas de abrigo antes de utilizarlas y evitar la acumulación de polvo en tejidos y alfombras son hábitos sencillos que pueden ayudar a reducir la exposición a los alérgenos del interior. También es aconsejable vigilar las zonas con humedad y protegerse de los cambios bruscos de temperatura.
Sin embargo, estas medidas complementan, pero no sustituyen, el seguimiento médico. Es importante no modificar ni suspender la medicación por cuenta propia y consultar con el especialista si notas que necesitas usar el inhalador de rescate con más frecuencia de lo habitual, si te despiertas por la noche con tos o dificultad para respirar, o si los síntomas empiezan a limitar tu actividad diaria. Ante una crisis intensa, con gran dificultad para respirar o para hablar, hay que llamar al 112 de inmediato.
Saber qué desencadena exactamente tu asma es la clave para controlarlo. No todas las personas asmáticas reaccionan a los mismos factores, y lo que empeora los síntomas de un paciente puede no afectar a otro. En PB Alergias realizamos las pruebas de alergia necesarias para identificar si existe una sensibilización a ácaros, hongos u otros alérgenos, y a partir de ahí diseñamos un plan de tratamiento personalizado. Puedes conocer más sobre nuestro abordaje en la página dedicada a la alergia respiratoria.
Una revisión al inicio del otoño permite ajustar el tratamiento antes de que lleguen los meses más complicados y anticiparse a las crisis en lugar de reaccionar cuando ya se han producido.
Si tu asma empeora cada otoño o has notado que tu respiración no es la misma desde que terminó el verano, no lo atribuyas simplemente al cambio de estación. En el Institut de Salut PB Clinical, en pleno centro de la ciudad, nuestro equipo de alergólogo Barcelona te ayudará a identificar qué está desencadenando tus síntomas y a recuperar el control de tu respiración. Contacta con nosotros y reserva tu cita.