Nuestro alergólogo en Barcelona responde: el porqué de tantas alergias alimentarias

Como explica nuestro alergólogo en Barcelona, que las alergias alimentarias han aumentado considerablemente en los últimos tiempos es irrefutable. En la década de los 90 solo un 3’6 % de la población padecía una, mientras que 10 años después la proporción ya era del 7’4 %, y seguimos subiendo.

La pregunta del millón que se hacen la mayoría de los pacientes que acuden a nuestra clínica de alergología en Barcelona es: ¿por qué hay tantos casos? Es cierto que existe una predisposición genética que nos hace especialmente sensibles a algún alérgeno, pero eso no explica por qué está aumentando tan rápidamente el número de personas con alergia.

Pues para dar respuesta a esa cuestión, se han desarrollado varias teorías que te resumimos a continuación:

Una alergia alimentaria es una respuesta inadecuada del sistema defensivo frente a un alimento, y para que se produzca deben darse diversos factores. A la predisposición genética que apuntábamos antes, hay que sumar factores ambientales, ya que la sobreexposición actual a agentes químicos pone a prueba nuestro sistema inmunitario a diario. Pero, además, es necesario un desencadenante, algo que provoque la aparición de la alergia en un momento concreto.

Pues bien, muchas teorías apuntan al hecho de que cuando nuestro sistema inmunitario está irritado tiende a buscar la posible causa y a combatirla, y es posible que en ese momento se encuentre con la presencia de algún alimento en el intestino que identifica como culpable desencadenando una reacción. Sin embargo, lo cierto es que es posible que dicho alimento no fuera el responsable de la alteración que sufría nuestro sistema inmunitario, sino que solo “pasase por allí” y que nuestro organismo lo identificase erróneamente como el agresor. Desgraciadamente, si se da esa situación es posible que desarrollemos una alergia alimentaria.

La teoría “higienista” sostiene que en las últimas décadas nos hemos pasado de frenada con el tema de la higiene. En efecto las condiciones de limpieza con que protegemos a nuestros niños no son en absoluto las que rodeaban a nuestros abuelos. Y eso, que en principio parece bueno, se ha vuelto en nuestra contra, ya que nuestro sistema inmunitario no ha entrado en contacto con agentes infecciosos en las primeras etapas de la vida. ¿En que puede influir esa circunstancia?

Como explica nuestro alergólogo en Barcelona, durante los primeros meses de vida nuestro sistema inmunitario conserva aún las defensas de nuestra madre. Ante cualquier agresión externa, el sistema inmunitario tiene recursos extra para combatirla mientras empieza a desarrollar sus propias defensas para el futuro. Que el bebé no tenga contacto con ningún germen mientras aún dispone de la ayuda de las defensas de su madre impide que desarrolle correctamente su propio sistema inmunitario.

Si a este hecho añadimos que muchos bebés no se alimentan de la leche materna, que contiene pequeñas dosis de nutrientes de los diferentes alimentos que ingiere la madre, nos encontramos con que, pasados los primeros meses, nuestros pequeños no han tenido contacto alguno con ciertos nutrientes. Pues bien, si en el momento exacto de introducir el huevo, por ejemplo, en la dieta del niño su sistema inmunitario se encuentra alterado porque está luchando contra una bacteria desconocida (lo hemos tenido entre algodones hasta llegar a la guardería, ¿recordáis?), es posible que su organismo crea que el agresor es el huevo (no lo conocía de nada, ¿sabes?, porque siempre tomó leche artificial y no había rastro de él) y reaccione de forma exagerada. ¡Bingo, el bebé ya es alérgico al huevo!

En la actualidad, muchos pediatras empiezan a cuestionar si el método de introducción ordenada y paulatina de los alimentos, cuya idea era poder controlar las posibles reacciones adversas cuando se ingieren por primera vez, en realidad no forme parte del problema. De hecho, a nuestros abuelos nadie les fue pautando si probaban la leche de vaca o las fresas a los 6 o a los 15 meses, ¿no? Quizás dejar que la naturaleza actúe por sí misma y que el bebé entre en contacto con los alimentos cuando muestre cierto interés por probarlos sea más adecuado, sobre todo si aún cuenta con la ayuda inestimable de las defensas de la madre. Bien, el debate está servido, y ambas teorías cuentan con detractores y defensores a ultranza.

Sea o no cierta esta teoría, lo que sí sabemos es que en muchos casos las alergias alimentarias se pueden tratar. La inmunoterapia oral o desensibilización con alimentos consiste en administrar cantidades progresivamente crecientes del alimento causante de la reacción alérgica para modular la respuesta inmunitaria y generar la tolerancia al mismo. Aplicada desde hace a penas dos décadas, se están obteniendo buenos resultados con esta técnica, lo que hace sospechar que las teorías que se barajan sobre el porqué de tantas alergias alimentarias podrían ir bien encaminadas.

Por eso, es importante que ante una alergia alimentaria cuentes con un alergólogo que no solo te oriente sobre cómo enfocar el día a día para controlar una posible reacción. También valorará la posibilidad de tratarla para que tu vida sea más fácil. Ven a PB Clinical, nuestra clínica de alergología en Barcelona, y ponte en manos de nuestro médico especialista. Podemos ayudarte.



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